Un año entero para celebrar el 40º Festival de Torroella de Montgrí


Torroella de Montgrí, 22 de mayo

Apreciados amigos, 

Desde aquel primer sueño de hacer un gran festival, cuando en verano de 1981 empezó esta aventura, la historia del Festival de Torroella de Montgrí está llena de sueños que poco a poco hemos hecho realidad. El deseo de este 2020 era celebrar la 40ª edición del Festival con una programación espléndida. La pandemia de la COVID-19 ha alterado el planteamiento de celebración, pero no queremos renunciar a ella. Por este motivo, el verano de fiesta musical que habíamos previsto para este 2020, entre el 23 de julio y el 21 de agosto, se transforma en un año de celebración del 40º Festival de Torroella de Montgrí, que empezará el 23 de julio de 2020 y acabará a finales de agosto de 2021.

El pistoletazo de salida del 40º Festival de Torroella de Montgrí será el 23 de julio de 2020, coincidiendo con el mismo día que en 1981 se celebró el primer concierto de la primera edición del Festival. Será el inicio de un año entero de actos que han de culminar en verano de 2021 con la reprogramación de parte de la programación que habíamos preparado para este verano y que no podremos presentar a causa de las restricciones impuestas a consecuencia de la pandemia. Actos que se irán adaptando a las directrices sanitarias que en cada momento dicten las autoridades, a fin de garantizar las condiciones de seguridad sanitarias de los artistas, del público -en el caso que se puedan llegar a celebrar conciertos con público este verano- y de todo el equipo que hace posible el Festival.

Ya hemos empezado a trabajar en un documental sobre la historia y la trayectoria del Festival de Torroella, que se emitirá a través de TV3 y La 2, y se estudia celebrar, a finales de julio, un concierto sin público en el auditorio Espai Ter con la colaboración de la Corporació Catalana de Mitjans Audiovisuals y la RTVE a Catalunya, que lo emitirán en directo por radio y televisión. También trabajamos en una exposición conmemorativa de los 40 años del Festival y la celebración de un ciclo de conferencias que se ofrecerán en streaming a través de nuestros canales digitales. Los detalles de los actos previstos para este verano se publicarán próximamente.  

Queremos expresaros nuestro sincero agradecimiento a todos los que han trabajado en la preparación de la programación del Festival de 2020, ahora aplazada hasta 2021, y en la transformación de la 40ª edición en un año entero de celebraciones que nos permitirán seguir en contacto con nuestro público. Asimismo, queremos agradecer a las administraciones públicas y a los patrocinadores su apoyo y comprensión y a todo nuestro querido público, su fidelidad.

Con la ilusión de siempre, trabajamos para adaptar la programación a las nuevas circunstancias impuestas a causa de la pandemia de la COVID-19 y para llenar de la mejor música clásica el Festival de Torroella de Montgrí. Y seguiremos soñando, despiertos y con los ojos bien abiertos, como siempre, para seguir haciendo posibles nuestros sueños. 

Esperamos poder veros pronto. Estos son tiempos difíciles, pero con la ayuda de la música saldremos adelante.

Cuidaros muchos.

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Torroella, villa musical

Gracias a la situación geoeconómica y sociocultural de la que disfruta la población, Torroella de Montgrí ha sido expuesta a recibir influencias musicales a lo largo de la historia, fenómeno que ha perdurado gracias a la predisposición de sus habitantes y al esfuerzo constante de sus entidades y asociaciones.  

Los vestigios de antiguas civilizaciones, la música de los grandes centros de culto, así como las monarquías que incorporaron los músicos de origen francés y el Ars Nova, y los intercambios con otros países, son elementos clave de innovación musical, fenómeno al que también se sumó la nobleza catalana, gracias a lo cual las Capillas de Música, alcanzan cada vez un mayor prestigio.

Torroella de Montgrí, no escapa a esta inercia. La residencia de la corte en la villa, esparce su séquito de trovadores y músicos a las casas nobles y a los actos populares y festivos. Todo el pueblo respira música.

En los siglos XIV, XV y XVI, de un gran desarrollo económico, se forman los gremios y los patronazgos musicales de Sant Genís. Diferentes documentos municipales hacen referencia a oficios relacionados con la música y las artes: músicos, Maestros de Canto (fechados ya en 1515), constructores de altares y retablos, imagineros... así se crea una nueva clase social acomodada que hizo crecer la actividad festiva y musical.

Varios estudios de Joan Radressa y Casanovas, concretan una relación muy exhaustiva de los nombres y cargos de la parroquia, datos extraídos del Libro de Posesiones (siglo XIV) y del Libro de la Consueta (siglo XVIII)  La Capilla de Música de la villa desapareció en el siglo XIX, si bien, de su existencia, no hay documentación abundante hasta principios del siglo XVIII.

Todo hace suponer que la música de canto llano y de canto polifónico estaba presente a un buen nivel. El compositor y organista Francesc Civil i Castellví describió la importancia de la Capilla de Música de Torroella y de su músicos, requeridos a menudo por la Capilla de Música de la Catedral de Girona. También Xavier Daufí, en su tesis doctoral, relata cómo en Torroella se estrenaron dos oratorios de estilo italiano.

A pesar de los altibajos económicos, todo hace pensar que la Capilla de Música de Sant Genís, se mantuvo en su doble vertiente: la musical y la de formación de monaguillos para el canto. Músicos de prestigio como Anselm Viola o Benet Julià, hijos de la villa, recibieron las primeras lecciones en la Capilla, antes de ir a Montserrat.

Ya bien entrado el siglo XVIII, la crisis económica provocó que los mismos músicos tuvieran que ocuparse de todas las músicas, las cuales, junto a las influencias italianas, proporcionaron una similitud de estilos, tanto a la música religiosa como a la civil. Esta fue la época en la cual de la iglesia de Sant Genís surgieron nombres de gran prestigio como, Arquimbau, Serratosa, Prat, Marqués, Juncà... Todos ellos músicos que buscaban un buen trabajo, o un trampolín para cargos más importantes. También comenzó a ser habitual el alquiler de coplas de músicos para las ceremonias.

A inicios de la Revolución Francesa, la situación política, la crisis económica y las desamortizaciones, provocan un creciente desinterés por la música de Capilla, así como de las aportaciones pecuniarias a estas instituciones. En Torroella, a lo largo del siglo XIX, desaparecen los cargos musicales en Sant Genís.

Esperamos que en los próximos años salgan nuevas investigaciones, nuevos materiales musicales y nuevos datos que permitan añadir más información sobre nuestra Capilla de Música: un centro musical importante en el que habitantes de otras épocas, pudieron dedicarse a la música y transmitir a generaciones futuras, el gusto y la necesidad de hacer de la vida, música.

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